Inmunes al dolor y a la muerte
Encantamientos que carcomen. Dudas existenciales, plegarias
no respondidas.
Llanto ahogado entre los dedos.
El torrente de lo efímero, de estos años en la futilidad.
Antes existía una división entre el entretenimiento, el descanso,
el estudio y las labores.
Y comprendías que cada espacio tenía su momento, sus horas,
sus minutos contados.
La diversión se convirtió en un arma letal para el
raciocinio.
Y encuentras basura en la internet que devoran los internautas.
Así como da asco observar a un indigente tomando un baño en
un tanque de agua de Burger King.
Las fotos de las fiestas infantiles y las celebraciones de cumpleaños
felices también trasmiten esa sensación mientras hay niños que no tienen nada
para comer.
Es como si viviéramos una parodia. Un simulacro, una caricatura
de relaciones amorosas o afectivas. Donde cuesta comprender la realidad de la
ficción. Para una escritora resulta un desafío. No encuentras las palabras
precisas. No existe aquella definición de lo que es o debería ser. Es como
escribir entre las sombras de una vela. Las letras se desfiguran en una
pantalla que plantea simultáneamente otras atmósferas.
Es como librar una lucha con las palabras, frente a un lenguaje
de señas.
Las redes enseñan a decir amor con un corazón. Y nadie se
dio cuenta del engaño. Nadie advirtió que se trataba de un juego que se convirtió
en uso cotidiano. ¿Y sabes qué sucedió?
Que la intimidad ahora incluye un espacio de recreación en
donde interactúa alguien más.
A eso nos enfrentamos. Al humo. La consecuencia es que el
humo permea el infinito y los sentidos. La mirada pierde nitidez. Lo que
enfrentamos como humanidad es la amnesia.
Inmunes al dolor y a la muerte.
Es decir. Lenta y pausadamente, nos anestesiaron. (Nos exterminaron).
Karim Quiroga – La escritora mutante



Escritora Karin. Gracias por la poesía. Si voz y palabra me contiene.
ResponderEliminarExcelente. Éxitos.
ResponderEliminarPalabras nítidas, contundentes para describir esta sociedad que nos ha correspondido pero que no nos pertenece. Sigue creciendo querida Claudia Karim.
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