UN COLIBRÍ QUE ME TRASCIENDA
Sucede
Que somos distintos
Diferencias irreconciliables se diría pública o
jurídicamente
A mi esa divergencia me encantaba
Eras el otro lado del espejo.
La altura de la copa de los árboles que alcanzabas a ver si
te empinabas
Dime cuántos nidos hay mientras yo hacía las cuentas por el
mosaico de trinos.
Lo que sucede cómo tratarías de explicar o deducir
Es que para ninguno de los dos fuimos una prioridad
A menos que hubiese un interés disfrazado de trabajo
“Lo que pasa”
Es que a veces, solo me inventaba oficios o tareas
Para compartir tiempo contigo.
Cómo ya para entonces mi interés no era seducirte
Sino participar activamente en el criterio personal de otro
ser humano
Que lógicamente me gustaba.
Aunque ya no planificaba espacios recónditos para perderme
contigo.
Tampoco extraño ese vacío que convertí en adicción
¿Melancolía?
Era más fácil obsesionarme para lograr ocultar algún otro
vacío
Y ahora busco respuestas y encuentro bocas que dejé pasar de
largo
Besos furtivos que esquivé
Calles de pueblos en los que logré escabullirme entre el estrépito de la multitud
Para llegar a la cama del hotel y acostarme sosteniendo la
almohada sobre mi cara
Sin el valor suficiente para asfixiarme.
Era la única forma de poner la mente en blanco
Pues la evocación reside en fragmentos
Que explotan y cortan los dedos
O la respiración.
Vamos a hacer una cosa que nunca resolvimos, bueno, yo no logré
concretar.
Vamos a dar espacio para que otras personas ingresen
Y tomen lugar o encuentren alguna habitación con vista al
océano
Entrégame la llave que te di sin que la pidieras.
Oxidada.
Recuperada del mar.
Ya no hay candados para quererme, nadie tendrá que atravesar
ninguna utopía.
Nadie tendrá que vestirse de otra persona, simular.
Nadie tendrá que intentar hablar en mi propio único dialecto.
Yo lo inventé para poder costearme la residencia en este
planeta
Sin atravesar un asilo.
Y tengo pensado regresar a ese pueblo de dónde hui cuando el
amor
Me perseguía los pasos como un gigante que podría quitar el techo de la habitación con un soplido.
Esa era mi imagen del amor, que me pulverizara.
Pero ahora quiero un colibrí que me trascienda.
Karim Quiroga
*Fotografía: John Hussein



Karim jugoso mensaje sobre la vida, sobre lo diferente que somos en el saber amar, un abrazo ✨🦋✨
ResponderEliminarGrandioso leer esto… felicitaciones Karim
ResponderEliminarMe encanta de tu literatura, tus textos, esa erupción de imágenes que, a todos nos hace parte...Cualquiera puede decir, eso lo escribió pensando en mi, sea hombre, sea mujer, sea de amores, de amistades, de sexo, de lujuria ante un objeto, de adicciones de calles y de cafés fríos.
ResponderEliminarHermoso, conmovedor poema, Karim. Gracias por esa honda canción de amor y desamor. Sin duda un colibrí te trasciende. Rymel Serrano
ResponderEliminarMiKa, interesante..."...Entrégame la llave que te di sin que la pidieras.
ResponderEliminarOxidada. Recuperada del mar. Ya no hay candados para quererme, nadie tendrá que atravesar ninguna utopía...."
No, no es poema. Es el primer párrafo de una narrativa! que tienes que escribir...