EN LA AGONÍA DE LA PLENITUD

El inicio de una tormenta que se apresura en el estómago, y se refugia en el esplendor de una fogata. Debo eliminar todo lo que existe para refugiarme en tus brazos, en esa búsqueda de alivio que me transmite tu paz. Los dioses nos sembraron la semilla de la esperanza por algo mejor y nos detenemos a esperar que florezca en nuestras manos luego de probar tanta tierra estéril y amarilla como las montañas por donde resides. El lazo que me ata a tu vida es el mismo que se derrite en el fuego. Y al otro día, me envuelve nuevamente. Sin escapatoria. ¿Dónde quedaron mis promesas de inmunidad? ¿Dónde están los documentos firmados con tu nombre y el mío en la letra cursiva?

Estamos marcados por el dolor de quien sobrevive a un holocausto. Y todavía no reconoce el sonido del triunfo. Ni el color del deseo. Mis pensamientos me llevan a tus ojos y me devuelvo en el acto para perderme en otro resquicio de tu cuerpo buscando refugio.  Todo lo que somos ahora mismo es finito y aspiramos a la grandeza, ¿Quién puede ser feliz en la nostalgia de aquello que nunca fue? No vamos a marcar señales para encontramos. Atravesaré vías y calles desiertas donde no voy a encontrarte. Pero convivo con tu recuerdo. Con ese obelisco de aquella noche, ¿cuál? 

No lo sé, pero era muy alto y etéreo. ¿Y si nos saltamos el tiempo y el lugar?.

Y si nos rendimos para ver si es real el deseo. ¿Cuál? Toda esa pérdida que me produce no verte. 

No saber nada. 

Al menos antes existían cartas que tardaban días o meses en llegar a su destino y se escribían a mano, ahora puedo enviarte un mensaje instantáneo, pero es igual de inútil. 

Sabes que el deseo transita en zigzag. 

No es una línea recta. Juego con algoritmos que no domino para intentar encontrarte en alguna ecuación porque las palabras no me ofrecen una respuesta certera, un número único. 

Me arrojan al vacío o a la contemplación. En segundos puedo atravesar el universo y hallarte de
inmediato.  ¿Y si teníamos vidas paralelas y no lo sabíamos? Y al encontrarnos el presente careció de sentido. Y todo lo anterior fue una pérdida de tiempo o un aprendizaje fortuito. 

Y si acabo de nacer hace unas semanas con 48 años. 

Y si he vuelto a tener 13 o 25.  Y si mejor pierdo la memoria y cada vez debo empezar a imaginarte desde cero.  Lo que sucede contigo es que me llevas a paisajes que recorrí cuando estaba vacía. Y los veo ahora en la agonía de la plenitud. 

Y tu cuerpo, que viene siendo mi polo a tierra. El obelisco no era mi imaginación, eres lo único a lo que he logrado asirme. 

Karim Quiroga - La cabra LibreRa

Comentarios

  1. Muy bien escrito y muy acertado el título. Aunque la plenitud puede ir bastante más allá de los 48.
    Solo te sugiero, al final de cada pregunta, usar el signo de interrogación (?), en vez del punto (.).

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  2. Karim muy interesante el texto, logra explorar una serie de emociones intensas y contradictorias. Se exhalta la calidad del amor y sus consecuencias tejidas en una prosa poética que promueve la reflexión crítica sobre la naturaleza compleja de las relaciones humanas.
    Eres una de las mejores escritoras del país. ¡felicitaciones!
    Atte: Arracimada

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  3. Que bonito poema... eres muy buena y vives la emoción en carne propia

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  4. Felicitaciones Karim, escribes muy bien , hermosas imágenes, me remiten a Barthes. Claudio Beltrán

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  5. Super, trasmites todos los sentimientos trsnansportandonos en cada segundo.

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  6. Eres grandiosa Karim Quiroga. Algún día tu nombre estará en todos los titulares de prensa: Kampeona.

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