OBJETO DE RECREO

Parte 1.

Tomo nota de todos sus movimientos

Lo sigo con la mirada mientras se desplaza hacía la cafetera

Y lo observo de regreso -con una taza en la mano o dos-

Se sienta y frente a la pantalla -se convierte en compañero de trabajo-

No puedo demostrar cuánto me gusta

Escribe con la mano algunos apuntes

Y estoy atenta a que abandone el lapicero para tomarlo entre mis dedos

Y acercarlo a mi nariz.

Otro día que estuvimos más cerca, no era la oficina

Sino una habitación

Todo sucedió de la misma forma

Pero se levantó para tomar un baño

Entonces salté sobre la almohada donde hace segundos

Descansaba su mejilla

Olía a selva, a profundidad, a río calmo.

Parte 2.

A fuerza de volverme invisible

De no convertirme en una molestia

Sino en necesidad.

Le sigo como quien adelanta un proceso

En silencio.

Todas las ideas se abalanzan en mi mente.

Pero solo menciono algunas palabras, simples, sencillas.

Nada que pueda resultar inquietante.

No quiero que piense que me obsesiono

Entonces la amistad se convierte en mi única aliada.

Y desde allí me muevo, lanzando de vez en cuando

Alguna inquietud fuera de sitio, preguntas que suenan extrañas en mi boca

¿Dónde estás? ¿A qué horas llegas?  

O de repente le llamo

Con el nombre de alguna especie animal.

En minúscula

De mi voz sale un conejito, un venadito… un ratoncito.

Parte 3.

En algún punto se dará cuenta que exploro territorios desconocidos

O abandonados hace años

Eran tiempos sin tiempo

Quizá dos décadas atrás.

y desempeñaba mi labor de objeto de deseo

Era entonces la presa. El trofeo.

Pero le he dejado ventaja.

Que tenga otra vida. Que pueda moverse sin limitaciones.

Que no deje de ser.

A mi jamás, nunca

Me lo permitieron.

 Karim Quiroga – La escritora Mutante

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