Un ojo en la boca. Las pestañas en la mejilla.

Acaba de irse.
Salgo por la ventana a mirar si encuentro su rastro
Estoy al acecho de cualquier
cambio en el ambiente.
Se ha ido.
Comienzo a construir los
momentos de una ausencia
que pueden tardar
días, minutos, ¿años?
Sentada en el sofá pongo las piernas en alto
Es bueno para la circulación
La tecnología me
permite indagar en su celular si está conectado.
Acaba de salir.
Oh, está en línea
nuevamente
Salgo de su perfil,
pero el teléfono le esta marcando.
Intento colgar.
-¿Hola?
Y en un hilo de mi
voz le pregunto que si me escucha bien. Insisto en que algo está mal con el
audio del celular.
-¿Quieres que te devuelva la llamada?
No, tranquilo, no
pasa nada; era para saber si podemos revisar lo del proyecto
- ¿Para cuándo lo necesitas?
Pienso que es urgente,
pero le digo que cuándo pueda.
-Déjame y te aviso.
Quedo atenta me
escucho decir
Y debo colgar la llamada porque no se despide.
¿Debí
decirle adiós o hasta pronto?
Quería
preguntarle que de 1 a 10 cuánto le gusto.
Pero temí que dijera 5 o 6.
Quería
saber si ha soñado conmigo; toco la cama y su rostro se me aparece en cuadros
Como
un puzle.
Un ojo en la boca. Las pestañas en la mejilla.
Quería
saber si tiene novia o pareja.
Soy
incapaz de lanzar esa pregunta y que me diga que si
Intento
indagar el tipo de cosas que realiza en el día
He
construido una agenda que incluye los horarios de las comidas
Y
a veces le permito una siesta
Una vez hablamos a las 2 y me dijo que estaba descansando.
También
dijo que almorzaba a las 12 pm.
En
la tarde regresa al trabajo y supongo que tiene reuniones y asuntos oficiales.
Pero
sus noches me inquietan.
No
tengo control sobre ese margen en el que no está frente a un escritorio
¿Tendrá
alguna cita?
¿Irá
a cenar con alguna mujer? Prefiero pensar que está rodeado de hombres
Que
se reúnen entre todos. Que se cuentan cosas, que comparten entre ellos, que se miden el tamaño de sus penes. .
¿Y
si salen a beber?
¿Alguna de sus amigas se irá para su casa a dormir con él?
Mi sensación es adolescente porque esa es la
última época en la que estuve enamorada.
Y
los recursos eran otros, era joven. Y eso era lo único que tenía a mi favor.
Ahora
soy madre, estoy pasada de peso, y no tengo empleo fijo.
Vivo
al día, solo me aferro a los sueños.
Al
futuro.
Pero
se me atraviesan sus ojos marrones en este horizonte.
Y
no tengo, no encuentro ningún lugar donde pueda dejarlos para después.
Una
gaveta para conservarlos por algunos años mientras recupero el control de algún
asunto en mi vida.
Pero
sus ojos se mantienen en el aire. En el lapso de cerrar mis parpados.
Es
el único refugio donde encuentro lugar.
Me
llama o me escribe con insistencia
Y
dejo pasar las llamadas. No quiero hablarle.
No
quiero perder mi vida ahí en esos minutos, eternos
Donde
solo escucho una voz que me consume
No
se qué respondo, solo emito sonidos que salen de mi boca.
Preferiría dejar pasar estos momentos, algunos días mientras retorno a la realidad
Pero
mantengo la comunicación para ver la foto de su perfil
Entre
las primeras imágenes, del día o de la noche.
Karim Quiroga - La Escritora Mutante


Excelente. Muy real. Un abrazo. Felicitaciones
ResponderEliminarMil gracias!!!
EliminarSegún el escrito se puede concluir que ese man es una porquería, me encanta tu estilo.
ResponderEliminarExcelente comentario! El El poema si esta basado en hechos reales, pero el personaje tiene diferentes matices, diferentes texturas!
EliminarQue manera de escribir tan deleitable
ResponderEliminarTan cotidiana cada frase, cada VERSO!, y tan sugerentes...
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