8M: ARTE EFÍMERO
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| Parque San Pio (Jaime del Rio, Vanguardia) |
El domingo me encontré a una mujer vendiendo empanadas en el parque San Pío. Me dijo que "bajaba" a pie desde Morrorico, o en carro pirata, vendía el combo por 3 mil pesos con jugo de naranja. Estuve ahí mientras mi hijo jugaba con el balón y sentí que esa mujer nos representaba en la fuerza para madrugar y ponerse en marcha. Alguna de ustedes ¿ha intentado vender comida casera? a la gente le parece que son pequeñas, grasosas, caras, a otros les dará diarrea una empanadilla de la calle, con carne de quién sabe qué animal doméstico o roedor, y la bebida con agua de la llave en el mejor de los casos; no fui capaz de indagar los aspectos de su vida, se veía que estaba allí por necesidad, no por gusto, no por placer, no por todo aquello que se supone representa una mujer en la sociedad, sexo y "facturas", esta mujer tenía sobrepeso, estaba curtida de caminar al sol, tenía las manos y la piel totalmente deshidratadas y ninguna esperanza, ninguna fe en el futuro, por eso la "celebración" o "conmemoración" de un día de la mujer, porque toda conmemoración es celebrada con flores y discursos; las mujeres que valora esta sociedad tienen "tetas y culo": una estética de labios hinchados que ofrece a la mujer como garante de sexo y placer ilimitado. Las intelectuales o las madres debemos lucir recatadas, en teoría. Las mujeres somos etiquetadas desde que nacemos y llegada la adolescencia, somos excluidas por la apariencia o los recursos económicos. Algunas resisten los embates de no "cumplir" los altos estándares; y la mayoría de hombres jamás, casi nunca están obligados a dar explicaciones por lo que hacen, piensan o dejan de hacer. A las mujeres, la vida si nos pasa factura, todos los días, en la forma cómo lucimos, cómo nos comportamos y con qué pareja estamos, si es que hacemos pública la relación. Porque la mayoría de mujeres, vivimos, aun, bajo el estigma de la condición social y civil + el número de años + el número de hijos + el tamaño de sus tetas o de su culo. Este relato va para la mujer que se levanta a fritar empanadas a las 4 de la mañana para venderlas en combo a 3 mil. Y el producto de la ganancia lo invierte en mercado para su casa y lo que le alcance. Esa mujer no va a recibir nunca un ramo de flores ni un Godiva Chocolatier. Y sin embargo, representa lo que somos todas en esencia, porque no tiene nada que perder, ya nació perdiendo.
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