Hay un punto de quiebre. Ni siquiera tienes tiempo de detenerte.


Va el tiempo batallador.

Avasallante. 

Que no sabe de minutas 

Ni de litigios con el pasado.

Se presenta durante el fin de semana

Con el repertorio de aventuras y de paraísos posibles. 

La puerta, permanece abierta, para que ingrese sin preguntar.

A veces está furioso.

Algún falso amigo le ha calumniado


Tiene preocupaciones reales guardadas entre el botiquín de múltiples auxilios

Me ha enfermado su ausencia

Los eternos días en los que desaparece

Inmerso en su trabajo.


Yo oficio mi labor de palabras y de olvidos

De sacrificios náufragos

De pasos perdidos

O infructuosos


Las letras, me han salvado de la miseria

Fueron mi carta, mi as bajo la manga

Subsistir pese, a fuerza de todo.

La palabra perenne

En la medianoche cuando todos duermen

Alguien sobrevuela entre renglones

Reparo en lo que otros desechan. 


Reconozco las palabras por el olor

Las difumino, las examino

Las exploro. Las lubrico, las brillo.


Un oficio de orfebrería. 

En horas perdidas. 

En la duermevela me levanto para comprobar si la noche persiste

Es un espacio de soledad

De silencio profundo

De diálogo constante

El  tiempo se lamenta sentado en el sillón

Se deja caer

Y pide algo para beber

Dice que aquí y allá le culpan

Y le sentencian.

Asiste puntual a nuestra cita.

Mi compañero invisible

Procaz y solidario. 

Hicimos un pacto y cada vez parezco más lúcida

Me concede juventud

A cambio de escuchar sus temibles batallas

Dice que está abrumado

Que siente el peso del mundo sobre sus hombros

Que no disfruta, que ha perdido, justamente

Su noción.

Continúo mi lectura en silencio

Le digo que hay gente que escribe

Sobre el espacio que transcurre y que nadie ve

A falta de fe, se pierde también la memoria.

El tiempo se ajusta los zapatos

Va en búsqueda de su abrigo.

Vendrá nuevamente. 

Para hacerme reír

Mientras leo

O escribo

Mi lucha frontal para salvaguardarme. 

Diré que escribí cuánto quise

Diré que leí y traduje señales y dialectos. 

En otros mundos posibles. 

Viví sin pensar, ni preocuparme

Del justiciero, fatal.

Respirando, tan cerca.

Karim Quiroga - La Escritora Mutante 

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