Angye Gaona: Poesía en Altavoz



 “Todas las catástrofes comienzan con el sacrificio de un animal”


“Trabajo al día” sugiere una postura, una articulación del cuerpo y de la materia que la poeta colombiana Angye Gaona,  nos insinúa  o nos agita. Es directa.  Sin metáforas elaboradas ni artificios literarios entrega un libro para los desposeídos, material y físicamente.


“Hemos pospuesto el sueño para el fin de la jornada”.

 

El ritmo de la lectura obliga a detenerse en esos instantes donde perturba la marginación, cuando olvidas algo y solo lo extrañas al final de la noche, en el filo de los espectros.

Las pérdidas y las renuncias devienen un vacío que tiende a ser liberador. Su poesía es tropezarse “De madrugada” con los jornaleros, aquellos que inician el movimiento laboral mientras otros duermen o bostezan, son quienes viven y trabajan al día, en lo que salga, contratados por horas, o sin papeles, el tipo de oficios que nadie quiere hacer en Europa o Estados Unidos, pero que los latinoamericanos ofrecen por euros o dólares.  

 

¿La supervivencia exige una vocación de mártir?   “Trabajo al día” recuerda el movimiento secuencial de las máquinas en “Tiempos Modernos” de Charles Chaplin pero ahora son los robots quienes laboran 24/7 sin quejarse, amotinarse, ni exigir garantías salariales. ¿Cuáles?

 

¿Existen luego de la Pandemia? Si los sueldos de media humanidad descendieron por una escalera, como en su poema  "Herencia", cuyos peldaños se forjan, en ascendente, a cada paso, este criterio rige inverso para una sociedad desmoronada, sistemáticamente.

 

Angye Gaona advierte la memoria que nos susurra aquello que dejamos atrás. El pasado reciente, acechando, forjándose a codazos para estropear el futuro que todavía no existe, pero tiene espacio y silla reclino Matić o taburete en la mente.  

 

E insiste con "Memorandos" que llevan la cuenta de los retardos y las fallas, anotadas y registradas, para señalarte algún error a perpetuidad.

Eres humano. Pero tienes que comportarte como un robot. Eres robot. Pero debes parecer un humano. ¿Cuál es la diferencia?

El corazón fabricado dice Gaona. ¿De quién?

No estoy programada para Sentir.

Karim Quiroga – La Escritora Mutante 


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