-La distancia que nos une tampoco nos separa-
El tema de las Elecciones Presidenciales de Colombia 2022; ha trascendido hasta convertirse en motivo de discordias, discusiones permanentes, en todos los ámbitos.
Mi Candidato personal ocultó sus motivos pensando que serían diferencias irreconciliables, entonces, esquivó el tema de manera olímpica, se fue por las orillas o se adentró en otras profundidades con tal de no acercarse a una respuesta que sospechaba o intuía, distinta.
Hizo todo lo
posible por permanecer en la sombra. Pensó que esa sería una distancia infranqueable. Algo que escapaba
de la estructura que domina, la ternura y el afecto. Se esconde entonces en ese
lugar, esperando que pasen las Elecciones, cuando entonces, no tenga razones
para perder o ganar.
Hemos llegado a
percibir las diferencias políticas como un equipo de fútbol: me niego a usar una
camiseta que evidencie un color. Eso se
llama Marketing. No voy a imprimir el rostro
de ningún candidato como si fuese una estrella de rock o un actor, bueno, quizá;
si el tema es de actuación en algún punto se perdieron las reglas de juego,
porque las decisiones, son entonces, emocionales.
En términos irracionales;
si hay un elegido, habrá un derrotado.
¿Pero y todos
aquellos que se rasgaron las vestiduras en la defensa y la desproporción?
¿En qué momento un asunto político trasciende las
fronteras de la vida íntima y cotidiana?
Los expertos en
Marketing deben estar felices. Nadie duerme pensando en estrategias y
resultados.
Mi Candidato único ocultó
su predilección, atemorizado, pensando, que sería causal de Rechazo.
Estos próximos cuatro años, independiente del ganador, habría que abrir las posibilidades, no desde ideologías políticas. Sino desde propuestas lúdicas, amorosas, creativas.
¿Dentro de la esfera de los requisitos creativos o amorosos se plantea que debe pensar como yo?
Debe digerir el mismo discurso, de odios viscerales y de desgracias altisonantes.
Debe observar el mismo horizonte. Cómo, ¿es que no lo ves?
¿Acaso estás ciego?
Y viene el repertorio
infinito de causas y consecuencias.
Si, lo sé. Es verdad.
Pero, hay algo
abusivo en la conversión.
Consiste en persuadir a la otra persona a mirar con el mismo tamiz.
¿Y si no quiero ver?
Y si quiero mirar
para otro lado, y si quiero taparme los ojos y los oídos porque no soporto la
desproporción de la angustia y del drama.
Y si solo estoy
esperando que pasen las elecciones para tener la oportunidad de ver otros rostros
en las noticias.
¿Y si solo estoy esperando
que pasen las elecciones para llamarlo? Y decirle que sí. O que no. ¿Cuál era la pregunta?
Y quizá; voy a darle mi voto; me gusta su intensidad desesperante. Su urgencia invisible. Su lugar en donde caben todas las dudas. Su hospitalidad de nodriza. Su ventana a la calle.
Ese horizonte, de montañas y edificios, ese horizonte más allá de mi propia limitación.
Esa promesa de lluvia.
De puesta de sol.
Karim Quiroga - La Escritora Mutante



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