Jugando a la ruleta rusa
| Ph. José Escobar |
Las reglas fueron
proclamadas desde el inicio
Aquí nadie va a
enamorarse, ni a exigir reciprocidad.
Ninguna pretensión
amorosa más allá de algún par de horas.
O de convivencia
O espacios
compartidos.
No reconozco tu
voz en medio del bullicio
Ni iré a buscarte
a ningún lugar.
No tengo tu
número grabado, acaso puedo reconocerte por tu foto
Siempre la misma.
Estás en la
medida de la comodidad
En alguna cita desesperada.
Justo cuando todo
parece estallar fuera de nuestra burbuja.
Tienes limites
marcados y señalados donde no puedes ingresar ni buscar respuestas.
No voy a ser
refugio para tus quebrantos.
No voy a estar
cuando me necesites.
Me dijiste una
vez que habías enfermado, que estuviste en estado critico
Y solo me enteré
porque pudiste contármelo.
Podría ser está
la última vez que vamos a vernos
Porque no tenemos
más espacio que el horizontal de la cama
Y el vertical de
tu ventana por la que tampoco nunca me asomo
No tiene paisaje
a ningún árbol.
No hay ningún cielo
donde mirar. Entonces salgo de tu casa,
Ahogada, buscando
aire.
Me repliego
contra alguna pared, para acomodarme el zapato.
Y reconocer el
trayecto de mi huida
De mi ¿derrota?
No hay vencedores
ni vencidos.
Ambos jugamos y seguimos
las reglas de esta ruleta
Donde todos ganan
Nadie pierde. Acaso
será el tiempo.
Justo por ese par
de horas tomo conciencia
De esta circunferencia
que transito y deliro.


Comentarios
Publicar un comentario