Día de Fieles Difuntos
Luego de ese viernes, ¿lunes? se detuvo el tiempo en mi boca.
No he vuelto a usar el reloj en mi muñeca y acaso reviso la hora en el móvil
Para cumplir una cita.
Lo tenía tan cerca de mi aliento. Y era posible comprobar la nitidez de sus ojos sin despabilarme.
He vuelto a
salir, he vuelto a pasar por esas calles en donde coincidimos,
Como si recordara
a un difunto, como si tuviese que rendirle homenaje a su memoria, de dos días, ¿tres?
Y allí, en esos
murales, en esas calles ahora vacías, donde fui feliz, repliego mi bolso
Contra mi cuerpo,
no vayan a robarme, mis pertenencias que pueden contarse.
Billetes, monedas,
bolígrafos, una agenda…
En cúal Estación
de la Policía pondré la denuncia de su
desaparición
Si van a preguntarme el tipo de relación qué teníamos.
O el tiempo que
nos conocimos. ¿Podría relatar las horas, señor Oficial?
Podría detallar los
segundos entre un jadeo agonizante o un parpadeo.
Se fue sin dejar rastro, ni firmar una nota.
Sin despedirse,
simplemente abrí los ojos, y en dos o tres días
No había ningún rastro
de su presencia, ¿lo habría soñado?
Intenté infructuosamente
buscarlo por redes sociales pero encontré
bloqueado mi perfil.
Era evidente que
su huida fue premeditada. Pero debió decírmelo antes de esa mirada lánguida
De perro apaleado
y herido. Pudo confesarme sus sentimientos antes de verlo postrado, a mis pies, mintiéndome que era lo más bello que había visto sobre la tierra.
Debió controlar su pasión desmesurada, por amarme, por saber todo de mi, en cuestión de minutos.
Debió decir
alguna verdad, aunque no prometió nunca nada.
Desde ese día, o
noche, en la madrugada de un lunes, festivo.
Cuando también hui,
pero le dejé una nota. Le escribí, Amor.
Y de allí, quizá no
pudo reponerse. No volvió a ser el mismo.
¿Quién? tampoco podría decirlo.
Quizá lo conozca
mejor que cualquiera que lo tenga cerca.
Quizá nadie pudiese
describir aquella fuerza incontenible de mi locura sobre su rostro.
Tendría que dar
detalles que ahora quizá me mueven en el destierro.
Quizá esa mirada ha
logrado que tenga la fuerza para no derrumbarme frente a alguna tragedia
O melancolía.
Quizá, no lo
sabe. No tiene ni idea. Anda recorriendo el mundo, viviendo a instancia de
otras personas que tendrá cerca. Mientras recreo esas horas perdidas. Únicas.
Quizá no pudo con
el caos que mi tiempo ofrecía. Y quizá sufre, mientras sale de fiesta.
Quizá llora cuando siente algún atisbo de soledad. Quizá no puede escuchar el nombre de esta ciudad sin incomodarse. Quizá a veces, se pueda encontrar con algo que le refresque la memoria. Mi angustia, mi lunar. Quizá piensa que se aleja. Recorre millas, distancias infinitas hasta cuando llega a dormir y en su almohada siente mi estupor cerca.
Karim Quiroga - La escritora Mutante


👏🏼👏🏼👏🏼 💕💐 me encanta
ResponderEliminar