CIUDADANAS ZOMBIS No. 19
Tiempos de Cinnamon - The Poetry Room
No se cuántas
veces subí y bajé esas escaleras
Con un compañero
distinto
Que ahora no
recuerdo nombre
O apellido.
No se cuántas
veces bajé de allí
Conmovida
Contando los
sueños y los poemas que saldría a escribir
Llevando su continuo
registro
Como si se tratara de un número de hijos
Imaginaba, hace
quince o diez años
Lo que soy ahora
Con algunas ligeras
modificaciones.
No encajé en el
estatus social
Ni civil
De ninguna clase.
No convertí mi
talento en cifras
No vendí mis libros.
Me dediqué en
cambio a convertir mi talento en virtud
Y fui duramente
criticada por ello
Por qué no vives
en Madrid o París
Por qué no te
quedaste en Estados Unidos
Las dos veces que
fuiste
Por qué no
aprovechaste cada oportunidad que se te presentó
Por qué no te
casaste
Por qué no tienes
un esposo y un anillo en el dedo anular
Por qué no tienes
a un hombre que te defienda
Y que pague tus
cuentas.
En estos años,
entonces, que cualquiera diría, perdidos
Me dediqué a
curar mis heridas
Cuyo número parecía
interminable.
Dejé de escribir
miles de páginas para concentrarme en unas pocas
Dejé todos mis
vicios
Cigarrillos.
Hombres. Agotamiento físico y mental
Dejé de esforzarme
por gustarle a otra persona
O al mundo.
Un gran esfuerzo
subirse en zapatos de tacón
Alisarme el
cabello. Sacarle mechitas.
Parecer perfecta
significaba un enorme sacrificio,
Y en qué inviertes
tus ingresos
Cuando los tienes
La infancia de un
niño cuesta una fortuna
Cajitas felices –
Kinder Sorpresa –
Juguetes - Fiestas – Tardes de cine
LEGO® - Pony Kids
Dar de comer a
los conejos
Ver pollos y gallinas en vivo.
Esperaba a que mi
hijo durmiera para concentrarme en leer
O en alguna
actividad intelectual
Cada vez más
reducida a su mínima expresión
No acepté trabajos
de enorme responsabilidad
Básicamente para
estar presente.
Asumiendo los
costos.
Sociales y económicos.
De abandonar un
espacio cultural o académico
Por algunos años.
Solo por decisión
propia. Asumiendo nuevamente,
La culpa que conlleva
una renuncia.
La poesía,
entonces, significaba un premio
Puesto en un
pedestal. Un pasado remoto
De esos días de
subir y bajar
Escaleras
En forma de
caracol
¿Qué buscaba?
¿Qué soñaba avizorando
cada escalón?
Empinado.
O descendiente.
Quizá estrenando
algún par de zapatos.
Me muevo entonces
en ese círculo
Desde el centro
En el que he fijado
mi universo,
En mágicas ondas.
Abandonando perspectivas de futuro
Para centrarme en
estás briznas del presente.
Destellos fugaces.



Comentarios
Publicar un comentario