CIUDADANAS ZOMBIS No. 19

 

Karim Quiroga & Gloria Miranda - Bogotá 2009

Tiempos de Cinnamon - The Poetry Room 

No se cuántas veces subí y bajé esas escaleras

Con un compañero distinto

Que ahora no recuerdo nombre

O apellido.

No se cuántas veces bajé de allí

Conmovida

Contando los sueños y los poemas que saldría a escribir

Llevando su continuo registro

Como si se tratara de un número de hijos

Imaginaba, hace quince o diez años

Lo que soy ahora

Con algunas ligeras

modificaciones.

No encajé en el estatus social

Ni civil

De ninguna clase.

No convertí mi talento en cifras

No vendí mis libros.

Me dediqué en cambio a convertir mi talento en virtud

Y fui duramente criticada por ello

Por qué no vives en Madrid o París

Por qué no te quedaste en Estados Unidos

Las dos veces que fuiste

Por qué no aprovechaste cada oportunidad que se te presentó

Por qué no te casaste

Por qué no tienes un esposo y un anillo en el dedo anular

Por qué no tienes a un hombre que te defienda

Y que pague tus cuentas.

En estos años, entonces, que cualquiera diría, perdidos

Me dediqué a curar mis heridas

Cuyo número parecía interminable.

Dejé de escribir miles de páginas para concentrarme en unas pocas

Dejé todos mis vicios

Cigarrillos. Hombres. Agotamiento físico y mental

Dejé de esforzarme por gustarle a otra persona

O al mundo.

Un gran esfuerzo subirse en zapatos de tacón

Alisarme el cabello. Sacarle mechitas.

Parecer perfecta significaba un enorme sacrificio,

Y en qué inviertes tus ingresos

Cuando los tienes

La infancia de un niño cuesta una fortuna

Cajitas felices – Kinder Sorpresa –

Juguetes   ­- Fiestas  – Tardes de cine

LEGO® - Pony Kids

Dar de comer a los conejos

Ver pollos y gallinas en vivo.

Esperaba a que mi hijo durmiera para concentrarme en leer

O en alguna actividad intelectual

Cada vez más reducida a su mínima expresión

No acepté trabajos de enorme responsabilidad

Básicamente para estar presente.

Asumiendo los costos.

Sociales y económicos.

De abandonar un espacio cultural o académico

Por algunos años.

Solo por decisión propia. Asumiendo nuevamente,

La culpa que conlleva una renuncia.

La poesía, entonces, significaba un premio

Puesto en un pedestal. Un pasado remoto

De esos días de subir y bajar

Escaleras

En forma de caracol

¿Qué buscaba?

¿Qué soñaba avizorando cada escalón?

Empinado.

O descendiente.

Quizá estrenando algún par de zapatos.

Me muevo entonces en ese círculo

Desde el centro

En el que he fijado mi universo,

En mágicas ondas. Abandonando perspectivas de futuro

Para centrarme en estás briznas del presente.

Destellos fugaces.

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