CIUDADANOS ZOMBIS – CASO 5
LAS VACAS SAGRADAS
Zombi ama el sonido que producen los pedestales que se derrumban
De todos los
falsos poetas.
Le habían
sugerido la búsqueda de un representante.
Que le procurase titulares
de prensa
El verdadero
poeta vive oculto por excelencia.
No firma libros
en la entrada de ninguna biblioteca.
Me desvío por la
poesía escrita por mujeres excluidas
Un poema de una
mujer de 30 años y siete hijos
Que piden comida
al mismo tiempo
Poesía de
prostitutas de oficio
Con el carácter para cobrar por aquello a lo que las mujeres comunes
Ya no otorgamos ningún
valor.
Poesía de inmigrantes
No de turistas extasiados
frente a la torre Eiffel
Sino asombrados
por una ración de alimento para la jornada
Poesía de
perdedores
De quienes se agotan
en jornadas de 10 o 12 horas laborales
De quienes tienen
la calamidad de ser adultos mayores
Viejos de 60 años
Poesía de mujeres
indígenas
Victimizadas indefinidamente
Poesía escrita a
puño y letra
Subrepticiamente.
En un papel
cuadriculado
Poesía con olor a
ropa sucia
A ropa arrinconada
en una maleta
Poesía sin etiquetas
de prelavado
Sin instrucciones
Sin compromisos
de compra y venta
Poesía que no participa
en festivales ni encuentros
Que no convocan a
espectáculos
Ni ferias activas
o por convenir
Poesía en la
punta de la nariz
Susurrada al oído
Poesía encubierta
Con cicatrices
de partos. Cirugías, abortos,
Abusos domésticos
Con historial de
abandonos y descrédito social
Y bancario.
Poesía con pésima
fama.
Acusada y señalada
de inconsecuente
De burda, de
emocional, de histérica.
De solterona.
Poesía con hedor
a nicotina
A escondrijos de cannabis
entre las medias.
Poesía con mal
olor en los pies, con caries, con algún tipo de urticaria
Y privación de la
libertad.
Poesía que se levanta
todos los días con la misma pregunta
¿Hasta cuándo?
Poesía ocupando
un lugar en la mesa.
En un comedor de dos puestos.
Poesía de libros
descosidos
Envejecidos
Poesía con papel
artesanal
Elaborado a mano.
Nada de libros en
producción en serie
Con lectura electrónica
del código de barras
Poesía en lugares
públicos
En parques, en un
café escondido en el último rincón de la calle.
En una estación
de autobuses.
Poesía de vacas primíparas
Explotadas para
producir leche.
De vacas que hacen
algún intento de huir
De su destino de estiércol.
Nada de vacas
sagradas
En ambientes
literarios
Orgullosas
En un pedestal
Donde se obsequian
y agasajan entre ellas mismas
Vacas honorificas
de la literatura oficial
Doblemente dispuestas
En sacrificio de la palabra.



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